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jueves, 17 de septiembre de 2009

Cultivo Sin Suelo


La mayoría de los cultivos comerciales hidropónicos utilizan sustratos sólidos para el sostén de las plantas y que las mismas estén bien asentadas. Son cultivos sin suelo, en lo que respecta a no contener suelo natural. Perlita agrícola, fibras de coco, turba, rockwool o lana de roca, son sustratos de gran uso en lo que se denominan cultivos hidropónicos. La denominación equivalente o más utilizada paso a ser cultivos sin suelo -CSS- o [soil-less] como se lo puede encontrar en idioma inglés pués el medio de sostén de las plantas pasó a ser una sustancia inorgánica como la perlita u orgánica como turbas o ciertos desechos agrícolas como cáscaras de frutos -arroz, almendras, etc-. En el caso de los cultivos sin suelo, al ser desarrollados por la industria o por aficionados, no fue en un principio analizado en cuanto al impacto que tendría su uso sobre el ambiente, como ocurrió con otros desarrollos que redituaban comercialmente. De la misma manera los sistemas hidropónicos fueron desde un principio "abiertos" al no considerarse el impacto ambiental que tendría el volcado de los efluentes luego de su uso.

El desarrollo de métodos "cerrados" que significan la economía en cuanto a la posibilidad de reutilización de los nutrientes y el evitar el impacto que tiene sobre el medio externo, volcar una solución que arrastra considerable cantidad de iones no utilizados por las plantas que se cultivan. Al tener en cuenta la economía y el posible impacto ambiental se desarrollaron los sistemas cerrados o recirculantes. El manejo de estos nuevos sistemas requiere una tecnología más compleja. Como hemos citado más arriba que existe una serie de desarrollos en el ámbito de los sustratos, existe asimismo una cantidad de automatismos desarrollados para facilitar el control de las soluciones y que estas no varíen sus parámetros químicos. Tanto la hidroponia y la fertirrigación han dado pie al desarrollo de instrumental de control como peachimetros y conductivímetros en línea, así como a procesadores que mantienen el control mediante válvulas solenoides o hidraúlicas, para que la solución pueda ser equilibrada mediante programas de computadoras que determinan el agregado de ácidos cuando sube el pH, la dilución cuando se eleva la conductividad eléctrica y otros procesos de control que llegan a interactuar con el ambiente en que las plantas están evolucionando en tamaño y en su desarrollo.

Gericke originalmente definió la hidroponía como un crecimiento de cultivos en soluciones minerales, sin ningún medio sólido para las raíces. Se opuso a aquellos quienes aplicaban el termino hidroponía a otros tipos de cultivo sin tierra como los cultivos en arena o grava. Más recientemente el autor académico más clásico de la hidroponia es Howard Resh. La distinción entre hidroponía y cultivos sin suelo ha sido a menudo borroso. "Cultivos sin suelo" es un término más amplio que hidroponía; tan sólo requiere que no haya suelos con arcilla o cieno. Nótese que la arena es un tipo de suelo, aunque es considerado cultivo sin suelo. La hidroponía es siempre un cultivo sin suelo agrícola, pero no todos los cultivos sin suelo son hidropónicos. Muchos tipos de cultivos sin suelo no usan las soluciones minerales requeridas por los hidropónicos.



jueves, 10 de septiembre de 2009

Huerto Urbano


Mucha gente sueña a menudo con la posibilidad de tener su propio huerto en casa. Pero, a veces, bien sea por falta de terreno o por la escasez de tiempo libre, ese anhelo de trabajar la tierra con nuestras propias manos y disfrutar de sus frutos directamente en nuestra mesa, se trunca. Por fortuna, en el mercado existe un concepto algo distinto al huerto tradicional: se trata del huerto urbano. Este sistema aprovecha las técnicas de cultivo de antaño para concentrar toda nuestra cosecha en una mesa de reducidas dimensiones que podemos colocar directamente en nuestra terraza.

Cómo son los primeros pasos

A la hora de decidirnos por este sistema de cultivo, debemos ser conscientes de que no todas las terrazas son apropiadas para su colocación. En principio, se necesita un mínimo de 5 o 6 horas de luz directa al día, tomando como referencia la estación de verano. Una orientación hacia el sur será, además, la ideal para nuestro huerto en miniatura. También es recomendable tener un grifo cerca para facilitar las labores de riego, muy frecuentes cuando aprieta el calor. En caso de no disponer de una toma de agua cercana, tenemos la opción de colocar un depósito de 25 o 50 litros en la terraza.

La variedad de verduras y hortalizas que podemos cultivar en estas mesas es enorme: berenjenas, ajos, acelgas, cebollas, pepinos, lechugas, espinacas, jitomates, etc. Éstos últimos son, sin duda, los protagonistas de muchos huertos urbanos, aunque otros como la lechuga o el rábano son más fáciles de sacar adelante. Lo mejor es combinar en nuestra mesa de cultivo distintas especies. Eso sí, debemos ser conscientes de que no podemos mezclar todas las especies a nuestro antojo. Si optamos por los tomates, por ejemplo, hay que saber que no se llevarán bien con los pimientos, las berenjenas y la papas.

Riego y abonado

El riego de este tipo de sistemas de cultivo es la labor que más tiempo nos va a quitar. Si optamos por hacerlo de forma manual, debemos usar una regadera o una manguera con muy poca presión, que suelte prácticamente un pequeño hilo de agua. La cantidad que utilicemos dependerá bastante de la densidad de nuestro cultivo, pero podemos tomar como referencia el drenaje que incorpora la mesa para saber cuándo nos estamos pasando. La frecuencia del riego irá en relación con la época del año, si bien es cierto que en verano, con fuerte calor, conviene hacerlo al menos una vez al día. Si optamos por un sistema por goteo, conviene activarlo al menos dos veces de forma diaria. En este sentido debemos vigilar bien la evolución del huerto para saber si está falto o no de agua.

Con todas estas indicaciones, es difícil poner una excusa para no disfrutar de nuestro propio huerto en casa. El desembolso económico es realmente bajo para la producción que podemos conseguir, y además iremos ahorrando unos cuantos pesos de la compra. Por si fuera poco, la calidad de las verduras y las hortalizas poco tendrá que ver con las de un mercado, ya que podemos dejarlas madurar en el huerto hasta que estén en su punto óptimo.

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